05 2月, 2010



21:03 | INDEPENDIENTE 3 - AT. TUCUMAN 1 Text : Olé
No tengas Cuqui, Tolo
Cuando Independiente no le encontraba la vuelta a Atlético y el Tolo comenzaba a impacientarse, apareció el Cuqui Silvera y, en tres minutos, puso 3 a 1 arriba al Rojo. Puro festejo en el Libertadores de América.



Había tenido poco destello Gracián en la primera mitad. Atlético Tucumán había salido con un equipo compacto, con sus líneas pegaditas, al Libertadores de América. Y el brillo del Tano no apareció, no le salió bien la jugada de incluirlo como titular a Gallego. El mando de la pelota en la mitad de la cancha fue otra vez de Acevedo y el volante central no consiguió juntarse de manera colectiva con el enganche. Por eso, fue el mismísimo Tolo el que ganó el encuentro abriéndole la cancha a los de Sosa con Patito Rodríguez tirado a la izquierda.

Porque en el inicio del partido Silvera, después de un tiro al arco de Galeano que tomó como un pase, había conseguido poner el 1 a 0, pero el paraguayo Escobar había terminado con esa única pizca de suerte que había tenido el Rojo. Y a partir de ahí pintaba otro partido, con Tucumán aprovechando los espacios de contraataque. Y de la mano de Escobar, que solito y solo se las arreglaba para complicar a los centrales rivales con fuerza física.

Lo mejor de Independiente, el mejor Independiente, llegó en la segunda mitad. Y por las bandas, haciendo que Barone y Villavicencio se estiren a lo ancho de la cancha. De hecho, así llegaron los otros dos del optimista que tuvo el equipo de Gallego. Uno con Vela por la derecha pasando al ataque, centro a ras del piso y gran definición del Cuqui. El otro, con el diez por la izquierda picando al vacío, centro por arriba de Ischuk y cabezazo del 11. Un Cuquigol con bien asistido y todas las letras.

Acierto del Tolo a la hora de los cambios, para que su equipo logre penetrar una defensa que se había puesto fulera, que le planteaba lucha. Después de todo, Atlético salió al Libertadores a no perder, con una estrategia marcada, que pretendía llevarse por lo menos un punto. Sin espacios, no hay goles. Y sin goles, tampoco hay espacios. Gallego encontró en las bandas, con Patito, la llave para romperle el fútbol cuadrado del equipo tucumano y adelante, con Silvera, a alguien para no tener Cuqui.