13 5月, 2010



メイド・イン・アベジャネイダ
インデペンディエンテ出身♪
2人のクラック♥アグエロフォルラン


el Miércoles, 12 Mayo
Made in Avellaneda


Con dos goles de Diego Forlán, tras sendas jugadas de Sergio Agüero, el Atlético de Madrid derrotó por 2-1 al Fulham y se proclamó campeón de la Europa League. Los dos jugadores surgidos de la cantera de Independiente fueron las figuras excluyentes del partido.

Después de 48 años el colchonero logró festejar un torneo continental. Claro que para eso necesitó de la ayuda de Agüero y Forlán, dos cracks que supieron enriquecer sus cualidades y empaparse de la mística copera que reinará por siempre en el Rojo.

Es la segunda copa europea que embellece las vitrinas del Atlético de Madrid. Quique Sánchez Flores ha pasado a la historia grande del conjunto capitalino… ha logrado reunir un conjunto que arrancó mal y supo acomodarse pese a todas sus limitaciones.

De todos modos hay que señalar que cuenta con la presencia de dos cracks indiscutibles, como el uruguayo y el Kun. Los dos fueron importantísimos en casi todos los partidos de la Europa League, sobre todo en la final de este miércoles ante el Fulham inglés.

En el minuto 31 del primer tiempo Forlán aprovechó un remate defectuoso del Kun que sirvió como una gran habilitación, de esas que el uruguayo no suele dejar pasar. Con su remate certero marcó el 1-0 y le pasó toda la presión al conjunto inglés.

Sin embargo, cinco minutos más tarde el Fulham logró el empate con un derechazo furibundo de Davies. Un verdadero baldazo de agua fría para el equipo español, que todavía estaba reorganizando sus líneas para hacerse fuerte y defender la diferencia.

Con la igualdad en uno, los equipos comenzaron a cuidarse y a evitar que el contrario se adelantara en el marcador. El partido se presentaba como de esos en los que mete gol gana. Hubo situaciones en ambas áreas, pero todos aguardaban que la luz iluminara a los distintos, esos que en la final suelen dar un plus.

Y a su juego los llamaron. Se jugaba el segundo tiempo suplementario, la pelota parecía irse pero el Kun la corrió, hizo punta con su velocidad y aprovechó su potencia física para dejar al balón en juego. Se acomodó, buscó el hueco y le dio un pase a Forlán milimétrico para que este, entrando por el centro del área, rematara suavemente hacia el segundo palo desatando la fiesta del 2-1, la del objetivo cumplido, la de la victoria.

Con la adrenalina a más no poder, las pulsaciones a mil millones y el sueño hecho realidad, culminó el partido y sólo quedó tiempo para el festejo. El Kun levantó la copa, la besó y no la quería soltar. Es su primer torneo, una lástima que no haya sido en el Rojo, pero es un orgullo que dos ex Independiente hayan desparramado un poco de la mística copera. Salud Campeones. ¡Felicitaciones!