08 9月, 2010



9月7日は"Gaby"Militoにとっては代表復帰と同時に30歳のバースデー♪
記念すべき日を勝利で飾れて目出度いですね♪
FELICIDADES!! GABY!! :-)

Felicidades, Mariscal
Gaby Milito cumple 30 años, el día que regresó a la Selección nada menos que en el 4 a 1 sobre España.
No jugaba desde noviembre de 2007. Video.










El 20 de noviembre de aquel año, Milito jugó su último partido con la Argentina. Fue por las elimintorias ante Colombia (1-2). Las lesiones y varios operaciones, lo alejaron de todas las canchas, incluso del último mundial. Hoy es estrella del Barcelona y Batista volvió a confiar en él. Está tarde ante España será titular.

EL MARISCAL

Seguridad, personalidad, gran técnica, amor por la camiseta... con esas y muchas más palabras se puede definir a Gabriel Milito. Durante sus seis años en la Primera de Independiente, en la que pasó buenas y malas, se ganó los elogios de todo el fútbol argentino y mundial, lo que le permitió ser transferido a la liga más importante, la española, y hoy jugar en el Barcelona, el mejor equipo del mundo.

El Gaby debutó el 21 de diciembre de 1997 en un partido en el que Independiente venció a Ferro 2 a 0 en Avellaneda. Tenía sólo 17 años. Se adaptó rápidamente a un puesto que siempre requiere cierta experiencia, aunque Milito la tenía, porque ya había dado algunos pasos en los seleccionados juveniles que dirigía José Pekerman (en el ‘99 logró el Mundial Sub-20).

Los hinchas enseguida lo compararon con Enzo Trossero o con Hugo Villaverde. Otros, lo asimilaban con Roberto Perfumo, para muchos el mejor defensor de la historia del fútbol argentino, tal es así que al Gaby también lo apodaron “El Mariscal”.

Un gran tiempísta, sabía para qué lado lo iba a encarar el delantero y se anticipaba a las jugadas. Con Milito no sólo los arqueros que pasaron por el club se sentían seguros, sino también sus compañeros de la defensa. Todos salían a la cancha con mayor confianza y durante el partido jugaban más distendidos. El 6 no era de esos defensores que anotaban cada vez que pisaban el área rival, pero él sólo era capaz de llevar a todo un equipo al ataque en los momentos más difíciles.

A partir de 2000, empezaron a llover ofertas de distintas partes del planeta, pero Milito tenía una deuda y la quería cumplir: salir campeón con el club que lo vio nacer. Tuvo que soportar flojas campañas, en las que, a pesar de los malos resultados, se destacaba por sobre el resto. También debió sobrepasar una dura lesión que lo alejó más de seis meses de las canchas. Por fin en el torneo Apertura de 2002 se le cumplió el sueño. Logró el título local y nada menos que como capitán.

El Real Madrid fue el primero que se fijó en él, pero cuando la transferencia estaba lista, un imprevisto problema en la revisión médica no le permitió ser parte de uno de los clubes más grandes del mundo. A las pocas semanas arregló con el Zaragoza, un equipo de menor nivel, pero en el que también se destacó.

Y en 2007 se le presentó la gran oportunidad de su vida al pasar al Barcelona, por más de 20,5 millones de euros. En abril de 2008 sufre una grave lesión en su rodilla derecha en un partido ante el Manchester y recién volvería a entrenar con normalidad en febrero de 2009 pero la mala suerte lo seguiría, dado que a mediados del año pasado tuvo que ser sometido a una nueva operación y recién pudo jugar el 7 de enero de 2010: estuvo 18 meses parado, razón por la cual se perdió el Mundial de Sudáfrica.

Además de ser ídolo como jugador, Milito se ganó el cariño de todos los hinchas por el amor que demostró tener desde el primer día por el club. Todos esperan que algún día se vuelva a poner la camiseta roja.