02 4月, 2011



Uno x Uno + Ficha: “Milagros inesperados”

el Viernes, 1 abril 2011

Fabián Assmann: Fue el sostén que evitó la derrota de Independiente atajando dos claros mano a mano. ¿Debió salir en el gol lobezno? Es discutible. Más allá de esto, fue el mejor de un pálido equipo.

Eduardo Tuzzio: No fue el Señor seguridad de otras veces. La mediocridad del equipo pareció contagiarlo.

Carlos Matheu: La historia de la noticia buena y de la mala. La mala es, básicamente, su actuación perdiendo siempre en el mano a mano y encima haciéndose expulsar infantilmente en un momento favorable. La buena es que no juega el próximo partido.

Leonel Galeano: También en sintonía con el resto de los defensores. No brindó seguridad.

Maxi Velázquez: En su haber, el centro del gol del Cuqui. En el debe, todo lo demás.

Iván Vélez: Poco tiempo en el que no pudo ser salida ni clausurar su sector. Es cierto que no jugó en su puesto (como casi todos).

Cristian Pellerano: No había tenido una gran tarea aunque fue uno de los pocos volantes activos en la segunda etapa. Marcó el decisivo tanto de la ansiada victoria con una gran definición.

Lucas Mareque: Inexplicable posición. Intentó mucho pero no llegó a terminar ninguna jugada.

Hernán Fredes: Jugó de volante por izquierda, de doble cinco, de volante por derecha, de enganche. Tantos cambios de posición perjudica el desempeño de los jugadores. Generó la jugada del gol de la victoria.

Nicolás Martínez: En los primeros diez minutos estuvo vertiginoso y parecía ser la manija del equipo. Terminó perdiéndose en la mediocridad generalizada.

Andrés Silvera: Hoy no estuvo tan “jugador”. Lo suyo fue lo que se le pide a los delanteros, oportunismo. Tuvo una y la metió.

Facundo Parra: Corrió mucho y jugó poco.

Fernando Godoy: Mohamed lo puso de cuatro.

Roberto Battión: Entró a aguantar el empate.

Antonio Mohamed: Su planteó fue inentendible -al menos para quien suscribe- de entrada y más claro con el correr del complemento. Tras el gol de Gimnasia hizo una serie de cambios tácticos que pareció hacer perder a más de un jugador. Una vez que empató, tras la expulsión, hizo sus clásicos cambios de 5 por 9. Quería asegurar el empate e increíblemente se terminó llevando una victoria impensada.